Repasar en vacaciones, ¿sí o no?

Los días sin clase son una época para salir de la rutina, pasear y jugar mucho. ¿Sería importante que los niños repasaran también lo aprendido durante el año?

Entrevista con Licenciada en Psicopedagogía Juliana Cabrera*

Repasar significa "volver a pasar" conocimientos o aprendizajes pero no necesariamente es algo que se hace en la escuela. Se puede, por ejemplo, repasar lectura leyendo un libro de cuentos o bien, repasar cálculos numéricos con actividades divertidas y creativas en días de las vacaciones. Con una buena planificación los niños tendrán tiempo de estudiar además de hacer lo que deseen.

Que los niños no repasen en vacaciones podría implicar la pérdida de ciertos conocimientos (o del entrenamiento en su aplicación) y, en algún caso una suerte de desaprovechamiento del tiempo de los docentes en el año. Al comenzar las clases sería ideal avanzar, proponer nuevos desafíos y no dedicar demasiado tiempo en repasar los conceptos del curso anterior.

Incluso, aparecieron herramientas digitales para colaborar en este camino. Por ejemplo, la aplicación "Matemáticas Prácticas" puede descargarse en tabletas con sistema Android y sirve para practicar sumas, restas, multiplicaciones y divisiones jugando. Y para iPad, pero disponible también para Android, los "iCuadernos" permiten no solo practicar cálculos sino resolver problemas y crear dibujos o figuras para favorecer la motivación de los más pequeños.

Si nunca se ha adoptado esta práctica de repasar durante el verano, quizás resulte algo extremo o demasiado exigente. Para conocer por qué y cómo debería llevarse a cabo esta dinámica Padres hoy dialogó con Juliana Cabrera, Licenciada en Psicopedagogía y experta en la materia.

¿Qué hacer con los niños que asocian esas actividades con la obligación y las rechazan?

Hay que tener en cuenta que uno recuerda lo que aprende si lo hace con placer y motivación; forzar a un niño para que realice una actividad nunca va a ser beneficioso. Hay que ser estratégico, creativo y buscar actividades lúdicas en diferentes espacios, abiertos o cerrados, que capten la atención del niño. Si se quiere que los niños sean lectores, también deben serlo sus padres, el ejemplo es el mejor camino para que lo aprendan.

¿De qué manera se los puede ayudar a repasar?

Todos los niños son diferentes, algunos necesitan un repaso sistemático y otros no. Muchos de ellos tienen la recomendación de su maestro, psicopedagogo, su médico tratante, psicólogo u otros especialistas de que lo hagan. En esos casos, hay que prestarles especial atención y seguir las recomendaciones técnicas que los profesionales le hayan indicado.

De todas formas, el repaso de conocimientos se recomienda que se haga sobre fines de las vacaciones y no al comienzo, cuando es necesario un descanso. Una manera de ayudar a los niños es realizar actividades compartidas con otros niños o familiares y utilizar el juego como herramienta fundamental.

Los padres pueden ayudar a los hijos a planificar las semanas de vacaciones y poner un horario en el que deberán hacer sus actividades para no olvidar lo aprendido y aprovechar más el verano. También se recomienda que los adultos, además de descansar en vacaciones, aprovechen el verano para leer, aprender algo o realizar una actividad distinta. Los niños toman a los mayores como modelos a seguir y si los ven motivados para aprender, ellos querrán hacer lo mismo.

¿Qué consejos se pueden seguir para que los niños lean en verano?

Hay varias estrategias que se pueden aplicar para ayudar o incentivar la lectura. Por ejemplo, siempre es bueno darles libros que contengan a sus personajes favoritos. Si se sienten identificados con un determinado personaje les va a resultar atractivo y les va a llamar la atención conocer historias sobre él o ella. Así, estarán leyendo con placer y se sentirán motivados para superar sus dificultades en la lectura.

Otro consejo práctico es fomentar un nuevo interés: comprarle libros sobre algún tema que le guste y motivarlos a aprender más buscando información, por ejemplo en la web. También es bueno, por supuesto, leerle revistas infantiles.

Asimismo, incentivarlos para que escriban cuentos y los lean a la familia es algo muy útil. Los niños sienten una sensación de orgullo cuando muestran sus destrezas lectoras y creativas a sus familiares cercanos (no importa qué escriban, lo importante es que lo hagan). Algo similar puede lograrse si se les pide que resuman una cierta información. Se buscan datos o algún artículo dirigido a los niños y se les propone que "cuenten la noticia", de ésta manera hacen ejercicios de síntesis.

La lectura puede integrarse en muchos juegos, por ejemplo leyendo las reglas o las aclaraciones de la caja de un juego. También en los juegos propuestos en revistas de entretenimiento es necesario leer palabras, oraciones e imágenes.

¿Y qué consejos se pueden aplicar para reforzar las capacidades matemáticas?

Los niños pequeños tienen a veces dificultades para comprender el concepto de decena o centena. Una estrategia que puede ayudar a la conceptualización es el uso de colecciones de figuritas, pegotines, tapitas, servilletas u otros objetos. El coleccionar implica la necesidad de contar los objetos.

También se les puede proponer jugar a "hacer las compras". Se le ofrece la publicidad del supermercado y se le asigna un presupuesto de $100 o $200 para hacer una compra real o ficticia. Se le puede entregar también un monedero con monedas de diferente valor para jugar a hacer las compras.

Otra posibilidad es el juego de "codificar mensajes". La propuesta es asignar un número a cada letra del abecedario. Luego se pueden escribir mensajes que deberán ser descifrados; la tarea requerirá mucha actividad mental en el niño.

Hay varios juegos clásicos que son muy útiles para repasar los números, como los juegos de cartas (conga, escoba, etcétera), los dados (generala o juegos de avance), el dominó, el mikado, el tejo. Todos esos juegos ayudan a la conceptualización del número y fortalecen las estrategias de cálculo. Por otra parte, los juegos en la arena, como la construcción de castillos, son una excelente base para la comprensión del espacio y las conceptualizaciones geométricas futuras.

Se ha estudiado también que las actividades musicales, como cantar, bailar, tocar o construir un instrumento musical favorecen el aprendizaje de la matemática.

Por último, cocinar en familia o con amigos, a partir de una receta, es una actividad que favorece el aprendizaje en varios aspectos. Para cocinar es necesario leer, planificar, contar, calcular, controlar lo que se va haciendo y prestar atención.

El uso de los aparatos tecnológicos suele ser uno de los recursos más utilizados para entretener a los niños durante las vacaciones, ¿pueden servir como herramienta para reforzar aprendizajes?

Actualmente la mayoría de los niños están muy atraídos por aparatos electrónicos, celulares, tablets, computadora, televisión, juegos electrónicos. Muchas veces las propuestas fomentan la pasividad del niño, en tales casos sería bueno acotar su uso. Pero las aplicaciones y juegos que estén enfocados en estimular los conocimientos numéricos y lingüísticos pueden ser bienvenidos.

Es importante proponer actividades que estimulen la creatividad del niño. Las vacaciones son ideales para contarles a qué jugaban papá y mamá cuando eran niños. Son también muy valiosos en tal sentido los aportes de los abuelos u otros familiares mayores. Se debe tener en cuenta que si se estimulan el diálogo, los cuentos, la expresión de las ideas, se está fortaleciendo el lenguaje y por tanto el pensamiento y el razonamiento. Las vacaciones son un tiempo ideal para conversar y para todas las actividades compartidas con amigos y con la familia.

Un verano puede tornarse muy divertido construyendo una casita en un árbol, jugando un campeonato de balero, a la payana, al dominó o saltando a la cuerda. ¡Y ni que decir, amasando tortas fritas en un día de lluvia!

En síntesis el repaso sistemático es necesario solamente cuando es indicado por los maestros u otros profesionales. En la mayoría de los niños, para estimular las funciones psicológicas vinculadas al aprendizaje - la memoria, la atención, el lenguaje, el razonamiento y otras - es suficiente con proponer actividades como las anteriormente sugeridas y estimular mucho el juego. Los padres deben tener siempre presente que el niño necesita jugar para aprender.

*Lic. Prof. Juliana Cabrera. Directora de Instituto Pirámides y del Centro Alphapsi. ppgajulianacabrera@gmail.com


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