Primeros auxilios en el hogar

Los padres tienen que mantener la calma y tratar de resolver el problema del niño

Los primeros auxilios son las medidas de urgencia que se aplican cuando una persona sufrió un accidente o una enfermedad repentina hasta que pueda recibir atención médica directa y adecuada.

Como padre, uno debe estar preparado para afrontar pequeños accidentes a medida que el bebé crece. Serán cortes y/o moretones sin importancia e incluso casos más urgentes.

Lo primero es no agobiarse e intentar resolver el problema de la mejor manera posible para que el niño no sufra. Si los padres mantienen la calma, el niño se sentirá más seguro.

La edad del niño está directamente relacionada al tipo de accidente que ocurre con mayor frecuencia. Por ejemplo, cuando son bebés es muy común que aspiren por error objetos. Toman todo lo que tienen a su alcance y lo llevan a la boca o nariz.

Cuando el niño comienza a caminar y a su vez a explorar su mundo, lo más frecuente son los traumatismos o las quemaduras. Los golpes se deben a que reiteradamente sufren caídas, mientras que las quemaduras se dan porque es común que se acerquen a una fuente de calor como estufa, radiador o cocina donde puede estar prendido el horno o una hornalla.

Pasada la etapa anterior, aflora en el niño la curiosidad y como resultado de las "investigaciones" son comunes los casos de intoxicación por medicamentos o elementos tóxicos, por ejemplo con los productos de limpieza.

Si los padres mantienen la calma, el niño se sentirá más seguro

Siempre, ante cualquier accidente, los adultos deben conservar la calma y hacer una valoración del estado físico del niño para evaluar la gravedad. Por ejemplo, si el niño se atoró pero tose y respira, conserva un buen color en la piel, se queja o llora, esto demuestra que, más allá de que hay una molestia, la capacidad respiratoria no está comprometida de gravedad.

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Si se presume que un bebé tragó algún objeto hay que utilizar la fuerza de gravedad a favor del adulto y ponerlo boca abajo, golpear suavemente la espalda. Nunca se debe meter un dedo para tratar de sacar el objeto porque se podría causar más daño.

Si el niño es un poco más grande se puede utilizar la maniobra de Heimlich que consiste en comprimir la parte alta del abdomen (boca del estómago) fuertemente para lograr que expulse el objeto.

La mejor medida para evitar los accidentes es la prevención. Si ocurre es porque el adulto falló en los cuidados.

Hay que tratar de evitar dejar medicamentos o elementos tóxicos al alcance de los niños. Si no hay, el problema se evita fácilmente. Pero si ocurre es importante consultar el prospecto o etiqueta del producto, que suelen tener las indicaciones de qué hacer frente a la ingesta por accidente del mismo. Inducir el vómito no es aconsejable en todos los casos y puede causar más daño.

Por último, muchos padres padres entran en pánico cuando el niño se cae y se golpea la cabeza. No hay que minimizar el hecho pero también hay que saber aplicar el sentido común a la hora de evaluar la urgencia.

La mejor medida para evitar los accidentes es la prevención. Si ocurre es porque el adulto falló en los cuidados

Es aconsejable tener en el hogar un botiquín con materiales como suero fisiológico (para limpiar heridas), antiséptico (para prevenir infección en caso de herida); gasas; curitas; alcohol en gel (para desinfectar nuestras manos antes de realizar una cura).


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