Números y melodías en el aprendizaje

El hacer música estimula las herramientas cognitivas para estudiar matemática y colabora con su desarrollo integral

Algunos expertos y padres cuestionan si escuchar música desde temprana edad contribuye con el aprendizaje de la matemática. Por ello, la psicopedagoga y profesora de matemática, Juliana Cabrera, opinó al respecto.

En primer lugar se debe tener en cuenta que el niño que aprende debe ser considerado como una totalidad. Aprende música, matemática, a hablar, a escribir, a dibujar, entre otras cosas. El niño aprende, siente, cuenta, canta y juega al unísono.

Los aprendizajes estimulan el desarrollo integral del niño, por lo que puede decirse que el acto de adquirir conocimientos ayuda a desarrollar la inteligencia.

Por su parte, la música y la matemática se caracterizan por ser lenguajes empleados en el mundo entero, que hablan sobre la vida. Cuentan y cantan sobre las personas, los objetos, las emociones, la realidad. En términos más abstractos ambas áreas del conocimiento tienen un código propio que es necesario conocer para "hablar sobre las cosas con el mismo idioma".

Tanto la matemática como la música son disciplinas que pueden ser aprendidas por cualquier persona, ya que todos nacen dotados para adquirir estos conocimientos. El hacer música estimula las herramientas cognitivas para hacer matemática y recíprocamente.

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El ritmo por ejemplo, caracteriza la música, las sucesiones numéricas, la vida. Desde la antigüedad muchos matemáticos también han sido músicos o amantes de la música. Sin embargo, esto no debe llevar a razonamientos inferenciales simplistas y erróneos tales como: "Si mi hijo escucha a Mozart aprenderá rápidamente las tablas de multiplicar". Podría pensarse en cambio: "Las experiencias musicales enriquecen al niño y son posibilitadoras de nuevos aprendizajes".

La educación formal tradicional estimula mucho las tareas que implican el uso del lenguaje oral y escrito, principalmente asociados al hemisferio cerebral izquierdo, y suele prestar menos atención a aquellas que involucran más al hemisferio derecho, como la geometría, la representación espacial de los números, la percepción de las tonalidades, o la captación de melodías sin letra.

La matemática y la música emplean ambos hemisferios cerebrales, predominando uno u otro según la tarea que se esté realizando. Ambas están íntimamente relacionadas a las emociones del niño que aprende, a las percepciones, la sensibilidad y la belleza. Tales características de algún modo las hace hermanas.

En síntesis, las experiencias musicales tales como escuchar el latido del corazón de la madre, las canciones de cuna, cantar, bailar y experimentar con diferentes instrumentos musicales, son vivencias importantes para el desarrollo armónico del niño y por lo tanto facilitadoras del aprendizaje en general y de la matemática en particular.


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