Los padres no deben mandar, sino educar

La psiquiatra de niños y adolescentes presentó su nuevo libro Tus hijos, los límites y el bienestar

Ser padre es una de las tareas más difíciles que una persona puede llegar a tener. A la hora de criar a un hijo se deben contemplar diversos aspectos con el fin de dar y transmitir una educación en valores.

Para ello, es necesario romper con la idea de que los hijos deben ser bienportados y ciegamente obedientes. En contraposición, hay que educarlos para ser buenas personas. A esto apuntó Natalia Trenchi, psiquiatra de niños y adolescentes y psicoterapeuta cognitivo-conductual, en su nuevo libro recientemente presentado Tus hijos, los límites y el bienestar. “Todos los que anden cerca de niños necesitan saber cómo criarlos y educarlos”, dijo la experta.

Trenchi explicó a El Observador que muchos padres se equivocan al comportarse como “patrones severos”. “Educar es enseñarles a vivir, a pensar antes de actuar, a considerar los derechos y las emociones de los demás y las propias”, apuntó.

A su juicio, no hay que criar a los niños para que siempre dependan de alguien que los mande, sino construir personas que sepan pensar y actuar por sí mismas.

Erróneamente, algunos padres consideran que poner límites es “jugar una pulseada con los niños y ver quién gana o creer que poner límites es abusar de las restricciones”. No es necesario acudir a la violencia para criar a un niño.

Los padres deben evitar usar la violencia bajo cualquier circunstancia ya que, según Trenchi, es “innecesario y muy peligroso”. “La gran mayoría de los padres que usan la violencia en cualquiera de sus formas en la crianza es porque no saben cómo hacerlo mejor”, dijo; sin embargo, no hacen más que causar un daño emocional perdurable en el pequeño. Hay muchas otras formas de educar de buena manera.

Si bien es complejo no estresarse a la hora de criar a un niño, Trenchi insistió en que hay que “marcar límites con conciencia y menos estrés”. Y añadió: “Los niños demandan mucha atención así como esfuerzo físico y emocional. Pero los padres no deben soltar las riendas y dejar que el estrés, el apuro o el enojo tome decisiones por ellos”. Lo ideal es que aprendan a utilizar sus herramientas internas para que logren actuar con sensibilidad y eficiencia. De esta forma, el estrés baja notoriamente.

No hay que olvidar que los padres son referentes de los hijos, por lo que para transmitirle valores, hay que vivir en valores. Los adultos deben tomar conciencia de que son el ejemplo a seguir.

Para una crianza efectiva en valores es fundamental que haya honestidad y comunicación entre padres e hijos. Si no existe una buena comunicación, no se puede dar una conexión empática y, por tanto, el sistema de límites no va a funcionar de la mejor manera.

A su vez, es necesario “criar chiquilines que hayan desarrollado la conciencia y el comportamiento ético desde siempre y desde la vivencia cotidiana. “Tenemos que rodearlos de buenos ejemplos y de sentido crítico para reconocer lo que está bien y lo que está mal”, sostuvo la experta.

Como afirma en su texto, “los padres no deben mandar, sino educar”.

Acto de crianza

Trenchi plantea en su libro una “secuencia para un acto crianza”. La misma trata de tres preguntas que deben hacerse los padres cuando los hijos tienen un mal comportamiento.

En primer lugar, el padre debe tratar de entender lo que está sucediendo y no quedarse solo en el incidente. No hay que responder en “piloto automático”. Es necesario preguntarse por qué pudo haberse comportado así. Puede pasar que esté cansado o aburrido de estar en determinado lugar.

Luego, la siguiente pregunta trata de cuestionarse qué se le quiere enseñar al hijo. Y por último, el padre debe pensar por qué actúa impulsivamente.

Adictos a la tecnología

Muchos padres no son conscientes de la adicción que tienen sus hijos frente a un monitor.

Aún existen los que usan las pantallas para “desactivar” a los niños y que no lo molesten. No obstante, puede ser un problema y son los padres quienes deben poner límites.

Trenchi explicó que “todavía hay padres que creen que si sus hijos saben descargar juegos o configurar un celular es una muestra de inteligencia”, pero no es así. Ser hábiles con la tecnología es normal de su edad.

Asimismo, sugirió que los niños de menos de dos años no deben contactarse con ninguna pantalla. A partir de esas edad, pueden hacerlo pero nunca solos. “El rol de los padres una vez más será regular, supervisar, enseñar a usar inteligentemente esta herramienta potencialmente tan maravillosa, y que se nos vuelve en contra si la usamos mal”.

No quiere comer

Otro de los temas destacados en el libro de Trenchi se relaciona con el rechazo a la comida por parte de los niños.

La experta indicó que es crucial plantearse por qué no quiere comer, ya que la mayor parte de los problemas se originan en las malas prácticas de alimentación.

Las patologías graves de alimentación, como la anorexia, son poco frecuentes en la infancia. La mayoría de las veces el niño aprendió que “no comer” es un arma poderosa con la que cuenta para llamar la atención de sus padres. O también puede darse que el pequeño asocie el momento de comer con estrés y malestar porque así se lo transmitieron los adultos.

“Si los humanos dejáramos actuar a la naturaleza, no deberíamos tener que convencer a ningún niño que tiene que comer, o que tiene que comer menos de lo que come”, agregó. De lo contrario, se puede estropear el mecanismo natural. “El desafío es que los adultos lo entiendan”.

Cómo tratar a un “niño fatal”

Todos los niños son inquietos e impulsivos, pero hay algunos que lo son al extremo. Incluso, varios infantes disfrutan de ejercitar el “no” y suelen desafiar cualquier tipo de norma. En estos casos, es muy difícil para los padres poner límites. Según la experta, en ocasiones “es más fácil equivocarse o caer en la violencia con niños tan exigentes, lo que solo sirve para agravar la situación”.

Si se convive con un “niño fatal”, como es llamado en el libro, los progenitores deben armarse de mucha paciencia, firmeza y flexibilidad. “Tienen que aprender a anticipar situaciones de riesgo, jerarquizar lo que es realmente importante y dedicarse a trabajar en ello”, acotó.

Es fundamental que el niño no perciba que los padres “no pueden con él”. Por el contrario, es recomendable buscar ayuda para revertir la situación y volver a sentir que tienen el “timón” en las manos.



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