La adaptación al jardín de infantes

Es un periodo difícil tanto para el niño como para la familia, pero es fundamental para el desarrollo y crecimiento del pequeño

Muchos padres se preguntan si su hijo se adaptará al jardín cuando los inscriben por primera vez. La decisión de dejar al niño allí es difícil para todas las familias, pero hay que entender que es un paso necesario para el crecimiento personal del pequeño. No hay recetas para una buena adaptación, pero sí hay algunos recaudos que se pueden tomar.

Primeramente, los padres tienen que estar seguros de que la decisión que tomaron es la correcta, que el jardín que eligieron es el adecuado para el niño y que es ese el lugar donde quieren que disfrute unas horas de la compañía de amigos para socializar, aprender y jugar con libertad. Asimismo, es bueno que el niño conozca el lugar con anticipación y, si es posible, que también pueda conocer quién será la maestra.

Es importante ir preparando al niño desde la casa, contándole que van a comenzar las clases, que va a ir al jardín con mamá o con papá y que después él se quedará un rato corto con la maestra y los amigos del salón por un rato hasta que lo vayan a buscar. El niño necesita tiempo para adaptarse a un lugar diferente, a nuevas caras, nuevos olores, nuevas voces, a nuevos amigos. No hay que apurarlo, cada uno tiene sus tiempos. Este proceso es un camino que debe recorrer junto a los padres o con aquella persona que le brinde seguridad y pueda calmarlo cuando esté angustiado. El responsable debe seguir siempre las indicaciones de la maestra.

Lentamente el pequeño se irá desprendiendo de los papás. Si se hace en forma lenta y progresiva será muy bien aceptado sin ninguna dificultad.

Como padres, es difícil dejar a los niños a cargo de otros adultos, pero para los chicos la adaptación es una situación llena de emociones: miedo, ansiedad, deseos, todo se da junto. Natalia Trenchi, psiquiatra de niños y adolescentes, brinda unos consejos sobre cómo vivir este periodo:

¿Cómo puede describirse el momento en el que los niños van al jardín de infantes por primera vez?

Aquí el asunto es el mensaje no verbal que le transmitimos a los niños, que idealmente debería ser alentador, de celebración, de lo bueno que es esta etapa que comienza. El punto es evitar transmitirle a los niños que para los padres significa un momento de incertidumbre. De todas maneras, por más que le pongamos toda la energía positiva al momento, es clave para los chicos. Salir a la escuela para ellos implica a veces que se sientan desprotegidos, porque en las casas conocen todo, están cuidados, conocen los códigos, las reglas, cómo funcionan, pero este es un nuevo ámbito y tienen mucho que comprender.

En el hogar los niños tienen una atención personalizada que no es igual a la que se les brinda en el jardín de infantes.

Sí, exactamente. La escuela es otro mundo, no entienden nada e incluso muchas veces sienten que los padres los agreden al llevarlos allí. Por esta razón los niños necesitan una adaptación gradual al jardín.

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Muchas veces vemos cómo los niños se quedan llorando al marchar al padre o la madre que lo dejó en la escuela, y los padres se van angustiados. ¿Qué sucede cuando la adaptación del niño al jardín es compleja?

En casos en los que los niños se sientan mal al llegar a la escuela, y cada día, cuando se acuerdan que es hora de ir al jardín se ponen mal, pueden estar sucediendo varias cosas. La más frecuente es que el niño no esté preparado para ir al jardín, que no tenga la madurez emocional suficiente, o bien puede estar pasando por momentos claves de su vida, como la llegada de un hermanito, que lo hace sentir más vulnerable. Hay padres que dicen que no dejan a sus niños llorando, que en casos así prefieren llevarlos nuevamente a la casa, pero es un gran error. Lo que hay que hacer es impulsarlo al mundo, a la vida, a que se supere, con seguridad y con firmeza y, sobre todo, con conexión emocional para que entienda que lo que hacemos es en parte porque sabemos que va a poder superarlo.

Es importante que los padres concurran al jardín antes de iniciar las clases a hablar con las maestras, para que estas se interesen por el niño, que conozcan qué le gusta y qué no, qué lo calma, cómo le gusta tomar la leche... No hay que olvidar que las maestras de preescolar cumplen muchas funciones maternas.

En conclusión, empezar el jardín también implica un desprendimiento. Dejarlo en manos de otros, las primeras separaciones de la familia. El mundo se agranda para el niño, los padres recuperan algunos espacios o generan otros. Es importante que confiemos en la institución y en la maestra; si creemos que nuestro hijo será cuidado, estimulado y estará en un espacio seguro, nosotros tendremos más confianza y estaremos más seguros para acompañarlo en el proceso. Nuestro hijo, poco a poco, irá encontrando un lugar donde jugar, crecer, compartir y disfrutar.

La adaptación no es solo del niño, es de toda la familia.

A TENER EN CUENTA:

1. Los padres deben estar seguros de que el jardín de infantes que eligieron es el adecuado para el niño y que es ese el lugar donde quieren que pase las horas que esté fuera del hogar.

2. Resulta importante que el niño conozca el jardín al que acudirá con anticipación y, si es posible, que también pueda conocer quién será la maestra.

3. En el jardín de infantes comienza la etapa de socialización del niño, aprende a compartir y a vincularse con sus pares.

4. Los padres también sufren un período de "adaptación". Deben afrontar que los chicos crecieron y que ellos ya no son "tan imprescindibles".

5. Hay niños que no logran adaptarse al jardín de infantes y lloran toda la jornada. En este caso puede suceder que el niño no tenga, aún, la madurez emocional suficiente para dar ese paso.