¿Cómo estimular a bebés prematuros?

Es común que luego de ser dados de alta rechacen el contacto físico. Te ofrecemos una técnica muy efectiva para conectar con su mundo corporal y emocional
Licenciada en Psicomotricidad María Eugenia Vilardo, eugenia.vilardo@gmail.com

Los bebés prematuros llegan antes del tiempo estimado, interrumpiendo el embarazo casi sorpresivamente. Ese destiempo coloca a los padres en una situación de desconcierto ya que los nueve meses de gestación sirven para planificar e imaginarse el "ser padres". En esos meses se prepara un espacio físico para el bebé y un espacio emocional en la vida familiar. Se considera prematuro al bebé que nace antes de las 37 semanas de gestación. Los problemas de este niño se centran en la dificultad para adaptarse al medio extrauterino por su inmadurez y su bajo peso. El bebé experimenta su mayor crecimiento en las últimas 8 semanas de embarazo (dos tercios del peso total). Lo mismo ocurre con la maduración de los órganos fetales, son necesarias las últimas semanas de gestación para completar la maduración de todos los sistemas fetales y garantizar su autonomía extrauterina.

El contexto

El tránsito por la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatal, resulta una experiencia imprescindible para que el bebe logre culminar esa etapa maduración que aún no ha alcanzado. La incubadora le provee las condiciones ambientales necesarias para la evolución. Pero ese ecosistema no contempla en sí mismo la necesidad de contacto afectivo que los bebes necesitan para nutrirse emocionalmente. El bebe pierde las experiencias táctiles que provenían del medio uterino al mismo tiempo que la madre pierde las sensaciones corporales que la conectaban con su bebe; la vitrina de la incubadora impone una separación transitoria necesaria y la visión no alcanza para el reconocimiento entre ambos.

Aparte de los exámenes pediátricos regulares y de las vacunas que les ponen a todos los bebés, los prematuros se someten periódicamente a evaluaciones. Se presta especial atención al desarrollo del sistema nervioso, incluyendo momentos claves como sonreír, sentarse y andar, así como las posturas y el tono muscular. El desarrollo del habla y del comportamiento también son áreas importantes a evaluar durante las visitas de seguimiento. Cuidar de un bebé prematuro exige más tiempo y esfuerzo que cuidar de un bebé a término. Los padres deben ser pacientes, los bebés prematuros son especiales y tienen su propio ritmo de adaptación.

La conducta inicial de los bebés prematuros está relacionada con una continua inestabilidad, visualizada en el cambio de la frecuencia cardíaca, respiratoria, en el nivel de oxigenación, de su presión arterial, el color de su piel. Por lo tanto hay que favorecer la organización y el desarrollo de esas áreas que le faltan madurar.

Estimulación temprana del prematuro

Cuando un bebé llega al mundo antes de lo previsto, angustia, miedos y tristeza, son algunas de las sensaciones vividas por mamás y papás. ¿Pero que le ocurre al bebé? Para él, también es una situación angustiante y estresante, ya que pasa del calor del vientre de su mamá, a una fría y aislada incubadora, rodeado de cables y agujas y es manipulado constantemente por gente extraña. Entonces, sus primeros contactos con lo físico, no resultan de lo más placenteros para ellos, y es muy común, que luego de ser dados de alta, rechacen todo contacto físico, hasta el de sus propios padres. Otra realidad por demás dura para la familia, pero que se puede mitigar y revertir con mucha paciencia y amor.


Una de las mejores formas de acercarse a un bebé prematuro y de conseguir establecer una comunicación con él, es a través de los masajes. Estos contribuyen a estrechar el vínculo y ayudan al bebé, tanto física como psicológicamente, para volver a despertar en él el deseo por las caricias y abrazos.

El masaje en el bebé prematuro

Uno de los métodos usados para calmar y estimular al bebé prematuro es el masaje. Este método fue introducido por enfermeras encargadas del sector de neonatología aproximadamente en la década de los ochenta. El método consistía en la aplicación de una leve presión sobre la espalda del bebé por un periodo de 10 minutos. A través del masaje se contribuye a la salud y bienestar no solo del bebé sino también de los padres.

El masaje infantil es el arte de la comunicación a través de las miradas, las sonrisas, el contacto, las palabras y el juego. Es una forma intensa de conectar con el mundo corporal y emocional del bebé.

Además la estimulación táctil tiene como objetivo promover la sensación de seguridad, ganancia de peso, mejorar la función gastrointestinal y genitourinaria, el crecimiento neuromuscular y la maduración de los reflejos; también ayuda a desarrollar la percepción del medio.

El masaje se divide en dos etapas. En la primera, se debe colocar al bebé en posición boca abajo y aplicar una ligera presión de aproximadamente un minuto en cada una de las siguientes zonas:

  • De la cabeza a la base del cuello.
  • Desde la base del cuello a los hombros.
  • Desde la base del cuello hasta los glúteos.
  • Desde los muslos hacia el pie.
  • Desde los hombros hacia las manos.

El masaje debe realizarse aplicando una presión moderada. El toque es muy suave y los padres van a observar en el rostro de sus hijos el placer y el bienestar que les brinda este método.

Luego, en la segunda etapa, hay que colocar al bebé en posición boca arriba y realizar suaves movimientos de bicicleteo con las extremidades. Esta movilización estimula también el sistema vestibular, de orientación y equilibrio.

La aplicación de pequeños y delicados estiramientos en la región del pecho resulta en una mejor función respiratoria. Cuando se aplica en la zona de la columna se estimula la extensión del cuello que ayudará a sustentar la cabeza (primera adquisición motora de los recién nacidos).

Es fundamental que todos estos estímulos respeten la conducta del bebé, en caso contrario dejarían de ser beneficiosos. Si se ve molesto o llora no es recomendable aplicar estos ejercicios.

El masaje promueve la mejoría de la función respiratoria, previene alteraciones articulares y musculares, mejora los patrones de movimientos, los estímulos táctiles y del propio cuerpo, promueve la sensación de abrigo y proximidad, y le brinda seguridad. Por todo esto, estos masajes se recomiendan como un estímulo ideal para los bebés prematuros y los recién nacidos en general.